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#25 - LA PATERNIDAD DE DIOS | Pan Diario

“A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer”. Juan 1.18

Mi esposa predicó hace poco acerca de la gratitud del creyente. Me pareció interesante una frase que mencionó. Cuando estaba hablando de las distintas tribulaciones que, como creyentes pasamos. Ella dijo: “En nuestros desiertos, no olvidemos la paternidad de Dios”.
¡Me pareció asombroso y por eso quise realizar este devocional acerca de nuestro Dios, el Padre!


Pablo le dijo a Timoteo que, el único que nunca muere es Dios, quien vive en medio de una luz tan brillante que ningún ser humano puede acercarse a Él. Una luz inaccesible. Ningún ojo humano jamás lo ha visto y nunca lo hará (véase 1 Timoteo 6.16 NTV).
Ciertamente moriríamos si viéramos al Señor (Is. 6.5) Su gloria es tanta que nos desmoronaríamos en fracción de milisegundos.

DIOS EN TODAS PARTES:

Sin embargo, su gloria llena absolutamente toda la tierra y los cielos (Jeremías 23.24) Él está en todo lugar observando a buenos y malos (Prov. 15.3) ¡Los cielos no lo pueden contener! (1 Reyes 8.27) Nadie puede esconderse de Dios (Jeremías 23.23-24)

Eso es hermoso de entender, pues no importa donde tu estés, ora y tu Padre, Dios, que está en lo secreto… te recompensará (Mt. 6.6)

No sé dónde te encuentres leyendo esto pero, Dios está allí, contigo, a tu lado y en ti.

PRUEBAS Y DESIERTOS:

Sin embargo, al parecer, esto (Que Dios está en todo lugar dispuesto a socorrernos) se nos olvida cuando cruzamos por desiertos y/o pruebas. En nuestras bocas hace falta lo que Job dijo: “Yo sé que mi Dios vive, sé que triunfará sobre la muerte, y me declarará inocente. Cuando mi cuerpo haya sido destruido, veré a Dios con mis propios ojos. Estoy seguro de que lo veré, ¡con ansias espero el momento!” Job 19.25-27
¡La fe que tenía Job era asombrosa!, Él sabía que tenía a Dios como su Padre, y ya sea que muriera, su gozo era que vería a Dios.

El pueblo de Israel despreciaba tanto los desiertos y pruebas que no se daban cuenta que en realidad estaban despreciando a Dios mismo.
Dios les manda columna de fuego de noche y nube de día. ¡Ellos podían ver a Dios en tremendas hazañas! Pero no quisieron y le rechazaron por otras tonterías de la carne.
En cada milagro podemos ver a Dios. En el desierto siempre muestra Dios Su gloria y Su poder.
A Dios nadie le ha visto, pero sí hemos visto Su poder y eso genera convicción de que hay un Dios soberano cuidando a Su pueblo.
Pero el pueblo de Israel, en medio de sus tribulaciones, a pesar de que miraban grandes señales, nunca quisieron tener puesta la esperanza en el Dios de las señales, sino que su corazón se regresaba a Egipto.

Dios siempre les mandaba a recordar todas las hazañas que habían visto de parte de Él, para que, en otras situaciones similares, ellos se sintieran confiados, pues si los había rescatado en el pasado, los iba a rescatar nuevamente.

CRISTO, EL REFLEJO DE DIOS:

“A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer”. Juan 1.18
No hemos visto mares dividiéndose entre dos. No hemos visto maná descender del cielo. No hemos visto plagas. No hemos visto columnas de fuego ni nubes… ahora hemos visto algo más glorioso que todas esas cosas. ¡Hemos presenciado la venida del Hijo a liberar a Su pueblo!

Jesús dio a conocer verdaderamente como era el Padre. ¿Quieres conocer a Dios? Ven a Cristo Jesús; Él lo ha dado a conocer.
¡Que dichoso es conocer a Cristo Jesús quien nos lleva al Padre!

Mientras éramos rebeldes y merecedores de Su ira santa, Dios mostro su paternidad en medio de nuestras tinieblas.
Él mostró que hay un Padre en los cielos, que mandó a Su Hijo a liberarnos.


LA PATERNIDAD DE DIOS EN TODO MOMENTO:

Si Dios mostró Su paternidad aun cuando éramos ajenos a Él. ¡Imagínate cuando eres acepto en el Amado!

El punto es este: Dios, por medio de Jesús nos ha rescatado de las cadenas del pecado. Él mostró su poder y misericordia aun siendo nosotros pecadores.
Cristo nos dio la potestad de ser hechos hijos de Dios, siendo Él la primicia en todo, y esto no por voluntad de hombre sino de Dios.
Si cuando no éramos parte de su familia y andábamos extraviados, Él nos mostró misericordia, ¡imagínate ahora que hemos sido encontrados con Él y nos ha hecho sus hijos!


Yo tengo la convicción que Él me ha lavado con Su sangre y me ha justificado y regenerado de toda mi maldad. Estoy seguro que Dios me ha hecho su hijo por medio de Cristo Jesús. ¿Lo estás tú? Si estás seguro que eres parte de la familia de Dios… entonces, ¿Por qué te olvidas de Su paternidad en medio de tus pruebas y desiertos?

Déjame recordarte una cosa este día: Dios mostró su misericordia, por medio de Jesús, a nosotros cuando aún éramos extraños. ¡Te imaginas ahora siendo parte de la familia de Dios!

Dios cuida de los suyos. Para aquel que ha sido regenerado por el Señor y hoy es parte de la familia de Dios, no importa el desierto que esté atravesando, la paternidad de Dios se volverá a mostrar en su vida.

En cada desierto, en cada prueba, cuando sientas que la ayuda Divina está ausente solo te pido que hagas una cosa, mira a Jesús... mantén tu mirada fija en Él y recuerda, si Dios te rescató de tus pecados en Cristo, Él te ayudará en cualquiera que sea tu situación.
Corramos a Jesús y cuando le veamos, veremos al Padre y nuestros corazones permanecerán seguros.

Dios es bueno y Su paternidad se hace visible en Cristo Jesús.

H.R.Gómez 

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