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NO A JUSTOS, SINO A PECADORES

Para amar más a Cristo se debe de entender la necesidad que tenemos de Él.
No podemos forzar a alguien a amar a Jesús; pero si podemos enseñar de la necesidad de Él.
No se puede obligar a alguien a que ame a Dios sin antes enseñarle de la necesidad de Cristo.
Los que se creen justos jamás llegaran al punto de aceptar que necesitan a Jesús.

De hecho, Jesús no vino porque alguien de nosotros lo haya pedido al Padre. ¡No! Jesucristo vino porque Dios sabe que lo necesitamos.

Y esa es la esencia del cristianismo. El saber que el mundo necesita de Jesús.

¿Por qué Jesús se junto con pecadores y no con los lideres religiosos de ese momento?

Los Fariseos pretendían ser justos, piadosos, sabios y hasta perfectos por "obedecer" la ley. Según sus mentes, ellos no eran los necesitados porque estaban "bien" con el Señor.
Y de eso se trata la religiosidad. El religioso siempre dirá que -a su manera- está bien con Dios. Y por ende, no necesita del Evangelio. El punto y el propósito del Evangelio es el siguiente: ¡Tú necesitas a Jesús! no hay más. Tu no puedes decir que amas a Cristo sin primero tener la necesidad de Él. Amar a Jesús no es andar una camisa que haga mención de Él. Amar a Jesús es comprender que sin Él, no somos nada. Le necesitamos.

Es por eso que, nos gloriamos en nuestra debilidad; aún podemos decir, que, todavía en nuestro pecado, nos gloriamos en Cristo porque a través de mis pecados, pude entender que necesitaba de Él.

Gracias a Dios que Jesús no vino a justos... vino a pecadores, como yo. Como tu. Él -por eso- no juzga -por ahora-, Él ha venido a salvar. Él ha venido porque le necesitamos siempre.

Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores? Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores. Marcos 2:16-17

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