14 de enero
Algunos,
a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena
voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando
añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy
puesto para la defensa del Evangelio.
Filipenses
1.15-17
Pablo
cuando estaba escribiendo esta carta, lo hacía en cautiverio (Fil 1.7, 13, 14, 17).
Él estaba agradecido y gozoso por la iglesia de Filipo, por ayudarle en
anunciar el Evangelio y porque se habían preocupado por él en sus tribulaciones
(mandándole una ofrenda por medio de Epafrodito, Fil. 4.10).
Pablo
les escribe gozoso, mostrando su afecto para esta iglesia en oración y
aprovecha para darles noticias suyas y para ponerlos en guardia contra los
errores.
Dentro
de estas noticias y errores, Pablo les comunica lo siguiente: “Algunos, a la
verdad, predican a Cristo por envidia y contienda”… Había quienes predicaban únicamente
por celos y para generar enfrentamiento entre los unos y los otros. “No
sinceramente”, eran personas que nada más fingían. No era una predicación pura,
no por lo que predicaban, porque
predicaban a Cristo, sino por como
predicaban y con qué intensiones predicaban. Porque de sus bocas salía el
Nombre que es sobre todo nombre, Cristo, pero sus corazones no eran sinceros,
sus intenciones eran malas y lo peor… sin amor. Por tal razón, Pablo les
aconsejaba y recordaba la importancia del amor, él les decía: “Le pido a Dios
que ustedes se amen cada vez más, y que todo lo aprendan bien y lo juzguen
correctamente, para que sepan cómo elegir lo mejor. Así, cuando Cristo vuelva, estarán
sin pecado y nadie podrá acusarlos de nada. Porque, con la ayuda de Jesucristo,
ustedes harán lo bueno, para que la gente alabe y honre a Dios”. Fil. 1.9-11
TLA.
Amar,
aprender bien, juzgar correctamente para saber cómo elegir lo mejor. ¡Tremendo!
¡Grandes consejos de Pablo para ponerlos en guardia contra los errores!
Pablo
les decía, “Ustedes deben amarse cada día más, aprendan bien y juzguen
correctamente… porque hay unos que, si bien predican a Cristo, pero no tienen
amor” Y, ¿Cuál es el problema de esto?, el mismo Pablo dijo: “Si no tengo amor, de nada me sirve hablar
todos los idiomas del mundo, y hasta el idioma de los ángeles. Si no tengo
amor, soy como un pedazo de metal ruidoso; ¡Soy como una campana desafinada! Si no tengo amor, de nada me sirve hablar de
parte de Dios y conocer sus planes secretos…” 1 Corintios 13.1-2 TLA
El
problema de estos que estaban predicando a Cristo solo por envidia y contienda,
es que eran hombres orgullosos y egoístas que solo buscan su propio bien y no
el del prójimo, todo lo contrario a lo que nos manda la Palabra de Dios (1
Corintios 10.24).
“Porque
todos buscan lo suyo propio, no lo de Cristo Jesús” Fil. 2.21
Pero
Pablo les dice que, hay otros que predican a Cristo de buena voluntad y por
amor. Y bajo ese enfoque debían seguir todos los de la iglesia de Filipo.
Hermanos/as,
cada cosa que hacemos, ¿Lo hacemos por Cristo? Y si lo hacemos por Cristo, ¿Lo
hacemos de buena voluntad? Y si lo hacemos de buena voluntad, ¿Lo hacemos por
amor?
El
servicio a Dios debe ser de buena voluntad y por amor. Caso contrario, vendrá a
ser carga y fatiga debido a que no hemos entendido el propósito.
Porque
antes del deseo de servir debemos de nacer en amor. Aquel que hace muchas cosas
“para el Señor” sin amor y de buena voluntad, solo está haciendo ruido y nada más.
H.R.Gómez

Comentarios
Publicar un comentario