“Ustedes han sido salvados porque aceptaron el amor de Dios. Ninguno de ustedes se ganó la salvación, sino que Dios se las regaló. La salvación de ustedes no es el resultado de sus propios esfuerzos. Por eso nadie puede sentirse orgulloso”. Efesios 2.8-9 TLA Realmente estamos acostumbrados a obsequiar algo a aquellas personas que, hasta cierto punto, se han portado bien con nosotros. En nuestro interior decimos: “Le regalaré algo a aquel porque ha sido bueno conmigo”. No cuesta mucho dar cuando hemos recibido de otro. Es como corresponder por lo que han hecho por nosotros. ¿Te imaginas obsequiar algo a aquel que ha vivido ignorándote? ¡Ni loco lo hiciéramos! “¡No vale la pena gastar!” –dijéramos-. Sin embargo, ese no fue el caso de Dios con nosotros. Su amor no se basa en que nosotros seamos buenos con Él. El amor de Dios se basa en que Él es demasiado bueno con nosotros. ¿Me explico? Dios envió a Jesucristo no como correspondencia sino más bien como misericordia. ...
Sitio bíblico con temas de aprendizaje.