17 de enero
El Verbo se hizo carne, habito entre nosotros, y
vimos su gloria, gloria como el unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad.
Juan 1.14
C.S.Lewis
escribió: “El Hijo de Dios se hizo hombre para permitir que los hombres se convirtieran
en hijos de Dios”.
Es
a través de Su gran obra que hoy podemos ser hechos hijos de Dios en Él. Juan
1.12 El Verbo no solo se hizo carne, Él habito entre nosotros para que pudiéramos
habitar con Él. Él vino a vivir con nosotros para que nosotros pudiéramos vivir
con Él. ¡Bendita esperanza la que tenemos en Cristo Jesús!
¡Claro
que los apóstoles vieron Su gloria! Ellos observaron Su gloria en sus
enseñanzas, en sus milagros, en su autoridad, en la transfiguración y en su
resurrección. Sus ojos pudieron observar detalladamente la gloria del Verbo
hecho carne.
¿Podemos
ver esa gloria nosotros?
¡Claro
que sí!, Juan escribe: “Les anunciamos al que existe desde el principio, a
quien hemos visto y oído. Lo vimos con nuestros propios ojos y lo tocamos con
nuestras propias manos. Él es la palabra de vida. Él, quien es la vida misma,
nos fue revelado, y nosotros lo vimos; y ahora testificamos y anunciamos a
ustedes que él es la vida eterna. Estaba con el Padre, y luego nos fue
revelado. Les anunciamos lo que nosotros hemos visto y oído, para que ustedes
tengan comunión con nosotros; y nuestra comunión es con el Padre y con Su Hijo,
Jesucristo. Escribimos estas cosas para que ustedes puedan participar plenamente
de nuestra alegría” 1 Juan 1.1-4
¿Observas?,
en la proclamación del Evangelio podemos ver la gloria que ellos vieron en su
momento. Entonces, ¿Cómo podemos ver la gloria nosotros? La respuesta es la
siguiente: Podemos ver Su gloria en el Evangelio de Cristo.
Deja
que la mismas Escrituras nos aclaren un poco más. 2 Corintios 4.4 dice: “en los cuales el dios de este mundo ha cegado el
entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es
la imagen de Dios”
Claro,
esta luz o resplandor, no está en alguna
letra griega o hebrea. El evangelio está fundamentado en complejos eventos históricos,
y el significado que estos eventos tienen para el propósito de Dios. Por lo
tanto, la gloria del evangelio brillará, no a través de fragmentos
ininteligibles, aislados o separados de los acontecimientos, sino más bien a través
de un relato verbal suficientemente amplio de la realidad histórica y del
significado divino.
Por
eso, Juan menciona que, lo que con sus propios ojos vieron y con sus propias
manos tocaron, eso nos anuncian para que nuestra comunión sea con ellos. Es a través
de esa proclamación histórica y divina, que nuestros corazones pueden
experimentar del resplandor del evangelio de la gloria de Cristo como decía Pablo.
Cuando
el Evangelio es proclamado, la luz de Su gloria es manifiesta en nuestros
corazones a tal grado que podemos decir al igual que Juan “Vimos Su gloria”.
Glorioso
evangelio que nos hace ver la gloria de Cristo a nuestras vidas.
H.R.Gómez

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