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#12 - MUERTOS BUSCANDO... ¿PAN? | Pan Diario




Jesús les dijo: Yo soy el pan de la vida, el que viene a mi no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Juan 6.35


Muertos e insensibles a lo espiritual:

La Biblia declara muertos espirituales a los que andan conforme a los deseos de la carne, a los que hacen la voluntad de la carne y de los pensamientos, y a los que siguen la corriente de este mundo (Véase Efesios 2:1-10).

El muerto no siente, no piensa, no actúa, no se mueve, no habla, no oye, no entiende, no busca… no vive. Aunque suene un poco redundante e ilógico... el muerto está muerto.
Como dice Romanos 3:11-12 “No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno…”.

No hay nadie quien, en su propia voluntad y fuerzas, desee buscar a Dios. Todos tomaron su propio camino, que, por cierto, el muerto espiritualmente toma su propio camino, que le parece correcto, pero al final, solo puede tomar un camino de su propia naturaleza, un camino de muerte (Véase Proverbios 14:12).

Todos somos y estamos muertos espirituales (Sin Cristo), porque todos somos pecadores (Véase Romanos 3:23). Y esa muerte espiritual es culpa de nuestros propios pecados.

Todo aquel que “viva” según la corriente de este mundo, en realidad está muerto y necesita de una verdadera vida que le haga resucitar y despertar de su muerte e insensibilidad.

Muertos en busca de… ¿pan?

¿Qué le darías a alguien que está muerto?, ¿pan o vida? 


¡Exacto!, la necesidad primordial de una persona que está muerta es otorgarle vida y no pan.
Dios envió a Su Hijo por los pecadores... ¡que están muertos.

Bien dijo Leonard Ravenhill: Jesús no vino al mundo para cambiar hombres malos en buenos. Él vino al mundo para hacer que hombres muertos vivan”.

Cristo no vino a saciar el estomago del hombre, Cristo vino a dar vida a todo aquel que está muerto en sus pecados. Sin embargo, gente muerta espiritualmente, buscaba a Jesús por pan. (Juan 6.34). 

El humano siempre ha querido saciar únicamente lo terrenal. Lo físico. Lo que es de la carne. ¿Por qué el hombre siempre busca lo terrenal y omite lo espiritual?
La respuesta la encontramos en las mismas Escrituras, 1 Corintios 2:14 dice: “El hombre natural no percibe las cosas que son del espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”

Jesús no podía ofrecer pan a los muertos, ¡Jesús ofrecía vida! Los muertos no necesitan pan, los muertos necesitan vida. ¡Yo soy el pan de vida! -dijo Jesús- el que a mi viene, no tendrá hambre ni sed jamás. (Leer Juan 6:25-70).

Las necesidades físicas nos desenfocan de nuestras necesidades espirituales.

La fe superficial se alimenta de obras, pero la fe genuina se fortalece en Su gracia (Su obra).

Identificar nuestros deseos y anhelos puede ser un indicador de nuestros máximos intereses en esta vida.
Por tal razón que en la casa del Señor siempre tiene que haber pan (Jesucristo) para el hambriento y no migajas para lo superficial y terrenal.

He aquí la diferencia de un verdadero buscador del Señor y un buscador de lo superficial:
David, el salmista, decía: “Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo” Salmo 42.2
Los seguidores superficiales de Jesús decían: “Danos de ese pan (hablando del pan físico) Juan 6.34

Mientras David deseaba saciar su alma de Dios, los otros buscaban saciar su estómago de pan.
La búsqueda genuina es aquella que anhela de Dios más que cualquier otra necesidad física. 
Si estas sin Cristo, créeme, tu máxima necesidad no es tener éxito en esta vida; tu necesidad primordial es que Cristo te resucite a una nueva vida.
Los muerto no buscan alimento, los muertos buscan vida. Cristo es la vida.

H.R.Gómez

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